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jueves, 17 de mayo de 2012

La Ilusión de la Conectividad

La ilusión de la conectividad


En "El reino de la cantidad", René guenón dice que el materialismo ya ha cumplido su rol de solidificación del mundo, cerrándolo a las influencias de la voluntad del Cielo. Y que ahora es tiempo de  que las fuerzas más inferiores, propiamente diabólicas, lleven a cabo una acción disolvente que nos lleve a la disolución final. No debemos tildarlo de profecía ni nada semejante, pero recordemos que Guenón escribió esas líneas mucho antes de que apareciera siquiera la computadora personal. Charles Upton supo retomar esta advertencia y en su libro "El sistema del anticristo" nos describe magistralmente a Internet como una potencia infrareal que abre las puertas a toda clase de influencias djinnicas, por eso quizá sea bueno remarcar lo que damos en llamar la "ilusión de la conectividad".

Hoy día Internet, las redes sociales, el Wi-Fi y los teléfonos celulares nos dan la ilusión de estar cada vez más conectados, cuando en realidad, nunca estuvimos tan enajenados. Cuando el teléfono fijo se masificó, la gente se felicitó por estar más comunicada, pero no más conectada; ahora que se masificó el chat, ¿Cómo podemos estarlo si nó solo no estamos en presencia del otro, sino que ni siquiera escuchamos su voz?

El vivir nuestro contacto con los demás a través de estas redes infrareales, no constituye solamente la apertura a influencias psíquicas perniciosas, sino que en sí mismo tienden a la atomización de la persona en distintos "perfiles", gajos de sí mismo distribuidos en distintos momentos para distintas personas. A diferencia del tener distintas "máscaras" o "filtros" según el ambiente social en que nos encontremos, estos "perfiles" realmente son entidades separadas y podemos ser uno en una red y otro en otra, y no ya dos aspectos de la misma persona.

Otro claro signo de la cualidad disolvente de la red, es el enajenamiento que se ve en la población que utiliza el transporte público: cada cual en su "mundo privado", ajeno a lo que pasa a su alrededor, pero atento a lo que pasa en ese mundo virtual que llamamos Internet.

Debemos hacer notar por último, que Internet responde a un caracter netamente democrático e igualitario, donde todos tienen el mismo poder de acción y de acceso (limitándose solamente por la habilidad y el interés de cada uno en "dar forma" a este "caós digital"), lo cual corresponde bien a las tendencias subversivas y disolventes que lo utilizan como puerta de entrada. Pero debemos preguntarnos, ¿No ha servido Internet, acaso, como medio de difusión y quizás principal plataforma de contacto para aquellos que aspiran a formar una Elite Intelectual y salvar lo que pueda ser salvado antes de la disolución final? "Quizás" es la respuesta más apropiada, pues si bien ha servido de plataforma propagadora de las ideas tradicionales, nunca se había visto tanta división y personalismo en el campo del pensamiento tradicional, así como a diversas falsificaciones de la Tradición, bien por "falsos instructores" bien por "chatrias desviados".

Bendiciones en Cristo y María,
Senko

viernes, 4 de mayo de 2012


Tradición y tradicionalismo

René Guenón

Capítulo XXXI de “El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos”


Hablando propiamente, la falsificación de todas las cosas, que es, como lo hemos dicho, uno de los rasgos característicos de nuestra época, no es todavía la subversión, pero contribuye bastante directamente a prepararla; lo que lo muestra quizás mejor, es lo que se puede llamar la falsificación del lenguaje, es decir, el empleo abusivo de algunas palabras desviadas de su verdadero sentido, empleo que, en cierto modo, es impuesto por una sugestión constante por parte de todos aquellos que, a un título o a otro, ejercen una influencia cualquiera sobre la mentalidad pública. En eso ya no se trata solo de esa degeneración a la que hemos hecho alusión más atrás, y por la que muchas palabras han llegado ha perder el sentido cualitativo que tenían en el origen, para no guardar ya más que un sentido completamente cuantitativo; se trata más bien de un «vuelco» por el que algunas palabras son aplicadas a cosas a las que no convienen de ninguna manera, y que a veces son incluso opuestas a lo que significan normalmente. Ante todo, en eso hay un síntoma evidente de la confusión intelectual que reina por todas partes en el mundo actual; pero es menester no olvidar que esta confusión misma es querida por lo que se oculta detrás de toda la desviación moderna; esta reflexión se impone concretamente cuando se ven surgir, desde diversos lados a la vez, tentativas de utilización ilegítima de la idea misma de «tradición» por gentes que querrían asimilar indebidamente lo que ésta implica a sus propias concepciones en un dominio cualquiera. Bien entendido, no se trata de sospechar de la buena fe de los unos o de los otros, ya que, en muchos casos, puede muy bien que no haya otra cosa que incomprehensión pura y simple; la ignorancia de la mayoría de nuestros contemporáneos al respecto de todo lo que posee un carácter realmente tradicional es tan completa que ni siquiera hay lugar a sorprenderse de ello; pero, al mismo tiempo, uno está forzado a reconocer también que esos errores de interpretación y esas equivocaciones involuntarias sirven demasiado bien a ciertos «planes» para que no esté permitido preguntarse si su difusión creciente no será debida a alguna de esas «sugestiones» que dominan la mentalidad moderna y que, precisamente, tienden siempre en el fondo a la destrucción de todo lo que es tradición en el verdadero sentido de esta palabra.

La mentalidad moderna misma, en todo lo que la caracteriza específicamente como tal, no es en suma, lo repetimos todavía una vez más (ya que son cosas sobre las que nunca se podría insistir demasiado), más que el producto de una vasta sugestión colectiva, que, al ejercerse continuamente en el curso de varios siglos, ha determinado la formación y el desarrollo progresivo del espíritu antitradicional, en el que se resume en definitiva todo el conjunto de los rasgos distintivos de esta mentalidad.

Pero, por poderosa y por hábil que sea esta sugestión, puede llegar no obstante un momento donde el estado de desorden y de desequilibrio que resulta de ella devenga tan manifiesto que algunos ya no puedan dejar de apercibirse de él, y entonces existe el riesgo de que produzca una «reacción» que comprometa ese resultado mismo; parece efectivamente que hoy día las cosas estén justamente en ese punto, y es destacable que este momento coincide precisamente, por una suerte de «lógica inmanente», con aquel donde se termina la fase pura y simplemente negativa de la desviación moderna, representada por la dominación completa e incontestada de la mentalidad materialista. Es aquí donde interviene eficazmente, para desviar esta «reacción» de la meta hacia la que tiende, la falsificación de la idea tradicional, hecha posible por la ignorancia de la que hemos hablado hace un momento, y que no es, ella misma, más que uno de los efectos de la fase negativa: la idea misma de la tradición ha sido destruida hasta tal punto que aquellos que aspiran a recuperarla no saben ya de qué lado inclinarse, y no están sino enormemente dispuestos a aceptar todas las falsas ideas que se les presentan en su lugar y bajo su nombre. Esos se han dado cuenta, al menos hasta un cierto punto, de que habían sido engañados por las sugestiones abiertamente antitradicionales, y de que las creencias que se les habían impuesto así no representaban más que error y decepción; ciertamente, se trata de algo en el sentido de la «reacción» que acabamos de decir, pero, a pesar de todo, si las cosas se quedan en eso, ningún resultado efectivo puede seguirse de ello. Uno se apercibe bien de ello al leer los escritos, cada vez menos raros, donde se encuentran las críticas más justas con respecto a la «civilización» actual, pero donde, como ya lo decíamos precedentemente, los medios considerados para remediar los males así denunciados tienen un carácter extrañamente desproporcionado e insignificante, infantil incluso en cierto modo: proyectos «escolares» o «académicos», se podría decir, pero nada más, y, sobre todo, nada que dé testimonio del menor conocimiento de orden profundo. Es en esta etapa donde el esfuerzo, por loable y por meritorio que sea, puede dejarse desviar fácil mente hacia actividades que, a su manera y a pesar de algunas apariencias, no harán más que contribuir finalmente a acrecentar todavía el desorden y la confusión de esta «civilización» cuyo enderezamiento se considera que deben operar.

Aquellos de los que acabamos de hablar son los que se pueden calificar propiamente de «tradicionalistas», es decir, aquellos que tienen solo una suerte de tendencia o de aspiración hacia la tradición, sin ningún conocimiento real de ésta; se puede medir por eso toda la distancia que separa el espíritu «tradicionalista» del verdadero espíritu tradicional, que implica al contrario esencialmente un tal conocimiento, y que no forma en cierto modo más que uno con este conocimiento mismo. En suma, el «tradicionalista» no es y no puede ser mas que un simple «buscador», y es por eso por lo que está siempre en peligro de extraviarse, puesto que no está en posesión de los principios que son los únicos que le darían una dirección infalible; y ese peligro será naturalmente tanto mayor cuanto que encontrará en su camino, como otras tantas emboscadas, todas esas falsas ideas suscitadas por el poder de ilusión que tiene un interés capital en impedirle llegar al verdadero término de su búsqueda. Es evidente, en efecto, que ese poder no puede mantenerse y continuar ejerciendo su acción sino a condición de que toda restauración de la idea tradicional sea hecha imposible, y eso más que nunca en el momento donde se apresta a ir más lejos en el sentido de la subversión, lo que constituye, como lo hemos explicado, la segunda fase de esta acción. Así pues, es tanto más importante para él desviar las investigaciones que tienden hacia el conocimiento tradicional cuanto que, por otra parte, estas investigaciones, al recaer sobre los orígenes y las causas reales de la desviación moderna, serían susceptibles de desvelar algo de su propia naturaleza y de sus medios de influencia; hay en eso, para él, dos necesidades en cierto modo complementarias la una de la otra, y que, en el fondo, se podrían considerar incluso como los dos aspectos positivo y negativo de una misma exigencia fundamental de su dominación.

A un grado o a otro, todos los empleos abusivos de la palabra «tradición» pueden servir a este fin, comenzando por el más vulgar de todos, el que la hace sinónimo de «costumbre» o de «uso», provocando con eso una confusión de la tradición con las cosas más bajamente humanas y más completamente desprovistas de todo sentido profundo. Pero hay otras deformaciones más sutiles, y por eso mismo más peligrosas; por lo demás, todas tienen como carácter común hacer descender la idea de tradición a un nivel puramente humano, mientras que, antes al contrario, no hay y no puede haber nada verdaderamente tradicional que no implique un elemento de orden suprahumano. Ese es en efecto el punto esencial, el que constituye en cierto modo la definición misma de la tradición y de todo lo que se vincula a ella; y eso es también, bien entendido, lo que es menester impedir reconocer a toda costa para mantener la mentalidad moderna en sus ilusiones, y con mayor razón para darle todavía otras nuevas, que, muy lejos de concordar con una restauración de lo suprahumano, deberán dirigir, al contrario, más efectivamente esta mentalidad hacia las peores modalidades de lo infrahumano. Por lo demás, para convencerse de la importancia que es dada a la negación de lo suprahumano por los agentes conscientes e inconscientes de la desviación moderna, no hay más que ver de qué modo todos los que pretenden hacerse los «historiadores» de las religiones y de las otras formas de la tradición (que confunden generalmente bajo el mismo nombre de «religiones») se obstinan en explicarlas ante todo por factores exclusivamente humanos; poco importa que, según las escuelas, esos factores sean psicológicos, sociales u otros, e incluso la multiplicidad de las explicaciones así presentadas permite seducir más fácilmente a un mayor número; lo que es constante, es la voluntad bien decidida de reducirlo todo a lo humano y de no dejar subsistir nada que lo rebase; y aquellos que creen en el valor de esta «crítica» destructiva están desde entonces completamente dispuestos a confundir la tradición con no importa qué, puesto que ya no hay en efecto, en la idea de ella que se les ha inculcado, nada que pueda distinguirla realmente de lo que está desprovisto de todo carácter tradicional. Desde que todo lo que es de orden puramente humano, por esta razón misma, no podría ser calificado legítimamente de tradicional, no puede haber, por ejemplo, «tradición filosófica», ni «tradición científica» en el sentido moderno y profano de esta palabra; y, bien entendido, no puede haber tampoco «tradición política», al menos allí donde falta toda organización social tradicional, lo que es el caso del mundo occidental actual. No obstante, esas son algunas de las expresiones que se emplean corrientemente hoy, y que constituyen otras tantas desnaturalizaciones de la idea de la tradición; no hay que decir que, si los espíritus «tradicionalistas» de que hablábamos precedentemente pueden ser llevados a dejarse desviar de su actividad hacia uno u otro de estos dominios y a limitar a ellos todos sus esfuerzos, sus aspiraciones se encontraran así «neutralizadas» y hechas perfectamente inofensivas, ello, si es que no son utilizadas a veces, sin su conocimiento, en un sentido completamente opuesto a sus intenciones. Ocurre en efecto que se llega hasta aplicar el nombre de «tradición» a cosas que por su naturaleza misma, son tan claramente antitradicionales como es posible: es así como se habla de «tradición humanista», o también, de «tradición nacional», cuando el «humanismo» no es otra cosa que la negación misma de lo suprahumano, y cuando la constitución de las «nacionalidades» ha sido el medio empleado para destruir la organización social tradicional de la Edad Media. ¡No habría que sorprenderse, en estas condiciones, si se llegara algún día a hablar también de «tradición protestante», e incluso de «tradición laica» o de «tradición revolucionaria», o, también, que los materialistas mismos acabaran por proclamarse los defensores de una «tradición», aunque no fuera más que en calidad de algo que pertenece ya en gran parte al pasado! Al grado de confusión mental al que han llegado la gran mayoría de nuestros contemporáneos, las asociaciones de palabras más manifiestamente contradictorias ya no tienen nada que pueda hacerles retroceder, y ni siquiera darles simplemente que reflexionar.

Esto nos conduce directamente también a otra precisión importante: cuando algunos, habiéndose apercibido del desorden moderno al constatar el grado demasiado visible en el que está actualmente (sobre todo después de que el punto correspondiente al máximo de «solidificación» ha sido rebasado), quieren «reaccionar» de una manera o de otra, ¿no es el mejor medio de hacer ineficaz esta necesidad de reacción orientarles hacia alguna de las etapas anteriores y menos «avanzadas» de la misma desviación, donde este desorden no había devenido todavía tan manifiesto y se presentaba, si se puede decir, bajo exteriores más aceptables para quien no ha sido completamente cegado por ciertas sugestiones? Todo «tradicionalista» de intención debe afirmarse normalmente «antimoderno», pero puede no estar por ello menos afectado, sin sospecharlo, por las ideas modernas bajo alguna forma más o menos atenuada, y por eso mismo más difícilmente discernible, pero que, no obstante, corresponden siempre de hecho a una u otra de las etapas que estas ideas han recorrido en el curso de su desarrollo; ninguna concesión, ni siquiera involuntaria o inconsciente, es posible aquí, ya que, desde su punto de partida a su conclusión actual, e incluso todavía más allá de ésta, todo se encadena inexorablemente. A este propósito, agregaremos también esto: el trabajo que tiene como meta impedir toda «reacción» que apunte más lejos de un retorno a un desorden menor, disimulando el carácter de éste y haciéndole pasar por el «orden», se junta muy exactamente con el que se lleva a cabo, por otra parte, para hacer penetrar el espíritu moderno en el interior mismo de lo que todavía puede subsistir, en Occidente, de las organizaciones tradicionales de todo orden; el mismo efecto de «neutralización» de las fuerzas cuya oposición se podría temer se obtiene igualmente en los dos casos. Ni siquiera es ya suficiente hablar de «neutralización», ya que, de la lucha que debe tener lugar inevitablemente entre elementos que se encuentran así reducidos, por así decir, al mismo nivel y sobre el mismo terreno, y cuya hostilidad recíproca ya no representa por eso mismo, en el fondo, más que la que puede existir entre producciones diversas y aparentemente contrarias de la misma desviación moderna, no podrá salir finalmente más que un nuevo acrecentamiento del desorden y de la confusión, y eso no será todavía más que un paso más hacia la disolución final.

Desde el punto de vista tradicional o incluso simplemente «tradicionalista», entre todas las cosas más o menos incoherentes que se agitan y entrechocan al presente, entre todos los «movimientos» exteriores de cualquier género que sean, no hay pues que «tomar partido» de ninguna manera, según la expresión empleada comúnmente, ya que sería ser engañado, y, puesto que detrás de todo eso se ejercen en realidad las mismas influencias, mezclarse a las luchas queridas y dirigidas invisiblemente por ellas sería propiamente hacerles el juego; así pues, el solo hecho de «tomar partido» en estas condiciones constituiría ya en definitiva, por inconscientemente que fuera, una actitud verdaderamente antitradicional. No queremos hacer aquí ninguna aplicación particular, pero debemos constatar al menos, de una manera completamente general, que, en todo eso, los principios faltan igualmente por todas partes, aunque, ciertamente, no se haya hablado nunca tanto de «principios» como se habla hoy día desde todos los lados, aplicando casi indistintamente esta designación a todo lo que menos la merece, y a veces incluso a lo que implica al contrario la negación de todo verdadero principio; y este otro abuso de una palabra es también muy significativo en cuanto a las tendencias reales de esta falsificación del lenguaje de la que la desviación de la palabra «tradición» nos ha proporcionado un ejemplo típico, ejemplo sobre el que debíamos insistir más particularmente porque es el que está ligado más directamente al tema de nuestro estudio, en tanto que la tradición debe dar una visión de conjunto de las últimas fases del «descenso» cíclico. En efecto, no podemos detenernos en el punto que representa propiamente el apogeo del «reino de la cantidad», ya que lo que le sigue se vincula muy estrechamente a lo que le precede como para poder ser separado de ello de otro modo que de una manera completamente artificial; no hacemos «abstracciones», lo que no es en suma más que otra forma de la «simplificación» tan querida por la mentalidad moderna, sino que queremos considerar al contrario, tanto como sea posible, la realidad tal cual es, sin recortar de ella nada esencial para la comprehensión de las condiciones de la época actual.

sábado, 28 de abril de 2012

EL SIMBOLISMO DEL BELEN


EL SIMBOLISMO DEL BELEN


Abbe Hénri Stéphane


El misterio de la Natividad comporta un doble aspecto: el nacimiento del Verbo en el mundo (punto de vista macrocósmico) y el nacimiento del Verbo en el alma (punto de vista microcósmico). Quizás es difícil representar estos dos puntos de vista a la vez, y algunas figuraciones se referirán más bien a un aspecto que al otro. Pero en los dos aspectos, el Niño Jesús debe ocupar una situación central; debe ser lo más pequeño posible para figurar «el Reino de los Cielos semejante a un grano de mostaza» (Mat, XIII, 3l-32). La Virgen debe ocupar igualmente una situación central, pero en un plano de fondo; ella no debe ocupar en ningún caso una posición simétrica a la de San José, que no es el verdadero padre del Niño Jesús; contrariamente a la mayoría de las figuraciones vulgares, ella no debe tener una actitud de plegaria o de adoración semejante a la de los otros personajes. Debe estar en la función de Virgo genitrix, lo que supone que está situada, como ya lo hemos dicho, detrás de Cristo, pero en la misma situación «axial», lo que significa que es a la vez «Madre de Dios» y «Esposa del Espíritu Santo». Su actitud debe ser jerárquica, perfectamente impasible, lo cual simboliza su virginidad, su inmaculada concepción, su perfecta sumisión o «pasividad» con respecto al Espíritu Santo.

Todo lo que precede se aplica igualmente al punto de vista «microcósmico», es decir, al nacimiento del Verbo en el alma. La Virgen representa entonces al alma en estado de gracia. Desde un punto de vista pasivo, el alma debe identificarse a la Virgen realizando las perfecciones mariales, para que el Verbo pueda encarnarse como en el seno virginal de María, esposa del Espíritu Santo; desde un punto de vista activo, el alma se identifica a la Virgen Madre. El primer aspecto se refiere a la Comunión del alma recibiendo al Cristo, el segundo a la Invocación del Nombre de Jesús: el alma profiere el Verbo como la Virgen da a luz a Cristo bajo la acción del Espíritu Santo, generador supremo. Es aquí donde interviene San José, así como el asno y el buey. San José simboliza la presencia invisible del Maestro espiritual en la invocación, siendo éste el Espíritu Santo; el buey representa al «guardián del santuario», es decir, el espíritu de sumisión, de fidelidad, de perseverancia y el esfuerzo de concentración; el asno, animal «profano», es el testigo «satánico» en la invocación, representando el espíritu de insumisión y de disipación.

Pero esto es también susceptible de una aplicación en el orden «macrocósmico», en el que el buey y el asno representan respectivamente el mundo celestial y el mundo infernal. Puede uno entonces preguntarse por qué este último es admitido en el nacimiento del Verbo, tanto en el mundo como en el alma; la explicación se encuentra claramente indicada en la Epístola a los Filipenses (II,10) donde San Pablo declara: «... a fin de que en el Nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra, en los infiernos...», texto que se refiere tanto al nacimiento de Cristo en el mundo como a la invocación del Nombre de Jesús.

Por todos estos motivos, San José debe figurar al lado de la Virgen, pero no en el eje indicado precedentemente, y, puesto que es el símbolo del Maestro Invisible, debe estar en una actitud puramente pasiva de manera que no obstaculice la acción del Espíritu. El buey y el asno deben colocarse a la derecha y a la izquierda (lado siniestro) del Niño Jesús.

Nos queda hablar de los Reyes magos y de los pastores. Los Tres Reyes magos representan el poder sacerdotal y real. El primer rey representa el poder real; él ofrece a Cristo oro y le saluda como «Rey»; el segundo rey representa el poder sacerdotal; le ofrece incienso y saluda a Cristo como «Sacerdote»; por último, el tercero representa la síntesis de los dos poderes en el estado indiferenciado; le ofrece mirra (el bálsamo de incorruptibilidad) y saluda a Cristo como «Profeta» o Maestro espiritual por excelencia.

La función de los Reyes magos tiene por tanto un carácter aristocrático que los distingue de la «plebe», representada por los pastores. Se deben colocar frente al Niño Jesús, mientras que los pastores pueden ser dispuestos en semicírculo alrededor de los Reyes magos. 
 Finalmente, el nacimiento del Verbo o el «renacimiento espiritual» del alma debe realizarse durante la «noche»; es por eso que tiene lugar en la «gruta» a medianoche y en el solsticio de invierno, fecha de la Navidad. La gruta no es de ningún modo una pobre chabola con un techo de paja. Su simbolismo se refiere al de la Caverna o al del Domo (situado, en nuestras iglesias, encima del santuario donde se cumple el misterio eucarístico). La Caverna debe tener una forma hemisférica (propiamente un cuarto de esfera); el interior debe ser sombrío, iluminado solamente por la Estrella, símbolo de la Luz divina, pudiéndose colocar ésta encima de la Caverna. Por último, el pesebre donde reposa el Niño Jesús puede tener una forma hemisférica, complementaria a la de la Caverna, simbolizando las dos mitades del «Huevo del Mundo».*



(*) Sobre los diversos símbolos evocados aquí, ver los capítulos de R. Guénon recogidos en Simbolos fundamentales de la Ciencia Sagrada, en particular: capítulo XXX, El Corazón de la Caverna; capítulo XXXII, El Corazón y el Huevo del Mundo; capítulo XXXIII, La Caverna y el Huevo del Mundo; capítulo. XXXIX, El Simbolismo del domo.

Fuente:
http://www.terra.es/personal/javierou/contemplatio.htm

jueves, 12 de mayo de 2011

About Silly Things & Chinese Medicine

One of the most annoying attitudes of those persons who have adopted that "reverse spirituality" (of which René Guenón speaks about) that becomes stronger everyday, can be found in the enthusiast of alternative therapies or medicines. There's nothing specificaly wrong with this alternative therapies, in fact many of them are wholy traditional, even though some are not. What's most annoying of these people's attitude is that most of the time they adopt these therapies because they are fashionable or are seen as some exotic extravaganza. Because these people have an aberrant taste for everything exotic, rooted in mere aesthetics and not in a true reflection of why traditional medicine is superior to allophatic medicine.

Modern medicine has many flaws, in it's theory and it's practice. Apart from being purely materialistic, having no regard for man's higher vehicles (causing doctors to try and heal only syptoms and not causes), the very practices are invasive and the pills we take unnatural shit, even though because we are used to it, we're tame and accustomed, we may not notice.

Having said that, I must call to your attention the fact that many traditional therapies should be called traditional and allophatic medicine called alternative, simply because things like herbalism, medical astrology and chinese med have been around for thousands of years, while modern western medicine has been here only since the "enlightment". Having that said too, let's come back to the alt med enthusiasts.

These people, they embrace without a doubt things like acupuncture, traditional chinese med, reiki, etc (which is ok) but at the same time they discard the Western Traditional Medicine (Herbalism, Medical Astrology, Laying on Hands, etc) as bullshit, when in fact, these systems are rooted in the very same concepts that the systems the blindy embrace. They're all overcome superstition or both are valid, but what they do shows their mental state and the ignorance they have about their own tradition (And how they do this because they are fashionable).

Also, most of these therapies belong the Far East, and they were devised for a constitution (gross and subtle) which is not our own, so, many times they can prove inneffective or even harmful.

P.S.: This article is a rough translation of the one I wrote in Spanish, if you notice any mistakes or inconsistencies please let me know. Also I'd like to read your opinion my dear reader!

Blessings in Christ and Mary,
Senko

Sobre Ridiculeces Y Medicina China

Una de las actitudes más molestas de las personas que en el presente estado de cosas han abrazado esa "espiritualidad al revés" que se hace cada vez más fuerte, puede contarse a un sinfin de entusiastas de las terapias alternativas. No hay nada necesariamente malo con las terapias alternativas, de hecho muchas de ellas son terapias totalmente tradicionales, aunque como con todo hay que saber separar el trigo de la cizaña. Lo verdaderamente molesto es la actitud de estas personas que en definitiva, adoptan las más de las veces estas terapias por simple moda, por un aberrante gusto por lo exótico, que tiene su raiz en afecciones meramente estéticas y no en una verdadera reflexión sobre el valor de las técnicas tradicionales sobre la medicina alopática.

La medicina moderna posee numerosas fallas, tanto doctrinales como de método. Obviando el evidente hecho que, al ser una ciencia moderna, es de corte positivista y materialista y por tanto ni si quiera admite  los vehículos no groseros del ser humano y por tanto sus métodos atacan siempre al síntoma y no a la raíz del problema, puede señalarse como principales errores el recurso a compuestos sintéticos de manera primaria, obviando compuestos más naturales y por tanto más asimilables a nuestro sistema y la metodología terriblemente invasiva que utiliza para diagnosticar y tratar a los pacientes; domados por la costumbre no vemos que los "estudios de rutina" tales como los análisis de sangre, son terriblemente invasivos para el cuerpo.

Dicho esto, y posicianandonós a favor de ciertas terapias alternativas, que verdaderamente deberían llamarse tradicionales, puesto que algunas se remontan a miles de años en el pasado, mientras que la medicina alopática no aparece como tal hasta la poco luminosa Edad de las Luces, por tanto, más allá del acostumbramiento que se nos ha impuesto, lo verdaderamente "común" es lo que hoy se llama alternativo y viceversa; volvemos al tema de las terapias alternativas y sus seguidores.

Los seguidores de estas terapias, y eso es lo que los hace molestos, abrazan sin dudarlo mucho, cosas como la acupuntura, la medicina tradicional china, el reiki y demás cuando al mismo tiempo, descartan por superchería los métodos medicinales tradicionales de Occidente. Esto demuestra el estado intelectual de estas gentes, pues las técnicas extremo orientales tan en boga hoy día en occidente siguen, en esencia, la misma base doctrinal que las terapias que los Occidentales descartan por ser "superstición superada." Eso indica que las adoptan por moda, por hacer como los demas (comportamiento propio de un çudra) o por un gusto por lo exótico (el mismo gusto que bajo pretensiones de caracter meramente estético pretende que el arte moderno es arte) que demuestra un estado de confusión mental y un desconocimiento de su propia tradición preocupantes.

Por otro lado, estas terapias pertenecen en su mayoría a tradiciones extremo orientales y están por tanto adaptadas a personas cuya constitución, tanto física como sutil, que no es la nuestra, quitándoles efectividad cuando no volviéndolas lisa y llanamente peligrosas para los Occidentales de hoy día.

Resta hacer una última aclaración con respecto a las terapias alternativas, como dijimos al comienzo, no todas son de corte tradicional, pero algunas de las terapias modernas, como la aromaterapia o la cromoterapia, son en efecto versiones nuevas y de terapias usadas en otros tiempos. Dada la diferencia doctrinal que poseen con las verdaderas terapias antiguas no pueden considerarse una continuación o desviación de estas ni tampoco podrían readaptarse a las terapias tradicionales, sin embargo con un poco de esfuerzo, podrían despertar el interés en las doctrinas y métodos tradicionales que superficialmente se le parecen.

Bendiciones en Cristo y María,
Senko

jueves, 10 de marzo de 2011

A Propósito De Las Fiestas De Carnaval

Nuestras fiestas de carnaval, que acabamos de celebrar, tienen su origen en las fiestas carnavelescas de la Edad Media europea. Este es un dato bastante conocido, lo que generalmente no se halla tan difundido es el motivo, la función ritual de estas fiestas.

Dentro de una sociedad normal, o tradicional, lo que en el fondo es lo mismo; en la que todas las acciones de los hombres tienen una significación ritual, no hay lugar para expresar los aspectos más básicos de las personas. Todos estos aspectos oscuros, animales, deben sin embargo encontrar una manera de realizarse so pena de generar un desequilibrio en el individuo.

Es ahí donde hay que buscar el origen del carnaval y no en reminiscencias de rituales paganos (aunque por motivos harto evidentes halla habido "carnavales" paganos). El uso de máscaras, difundido hasta hace pocos años, y que originalmente eran grotescas, es la realización misma de estos impulsos, lo mismo que el baile, la "toma de las calles" que ejerce el pueblo y el evidente desorden que reina. Pues es justamente un desorden contenido dentro de ciertos márgenes, para que luego el año pueda transcurrir con normalidad, el porqué se celebran los carnavales.

Ahora pues, en una sociedad como la nuestra, que se halla totalmente desordenada, envuelta en la vida ordinaria y la mente secular y profana, cuál es el rol que cumplen los carnavales, cabe preguntarse. La obvia respuesta es, ninguno, debido a la degeneración del espíritu tradicional, estas fiestas han quedado como simples costumbres, como elementos folkloricos para la diversión del populacho y el asombro de los folkloristas y otros "expertos".

Pues, para que vamos a permitirnos un momento especial de desorden en una sociedad caótica y sinun órden superior, donde elementos tan contigentes como la costumbre y la moral, que no son más que dos caras de la misma moneda, son vistos como "valores" y "valores dominantes" en la vida ordinaria. Los carnavales han quedado entonces obsoletos, pero el entendimiento de su verdadera significación puede dar la pauta para una profunda reflexión sobre el espíritu tradicional, aquél que realmente debería animar nuestro día a día.

sábado, 15 de enero de 2011

Spiritual Alchemy

I've finished reading Ambelain's "Spiritual Alchemy." A very nice reading. Like all books by Ambelain the theories are a bit modern and heterodox even though he claims a complete traditional origin. And he writes for the modern gnostic has is obvious reader. Anyway, the practical section is perfectly traditional and suits  perfectly with Grimoiric Magic, Neoplatonic Theurgy and Roman Catholic Theology.

It's nice how he explains that Alchemy is a psychic science that, no doubt can be used in the material laboratoy by way of analogy, but which is mainly a devotional practice to purify oneself and find the True Stone, Christ, that dwells inside of each one of us.

I'm probably adding his theurgic novenas to my practice

Blessings in Christ,

Senko

martes, 16 de noviembre de 2010

Por Qué Cambié La Magia Moderna Por La Magia Tradicional

Ultimamente he estado tratando de desprenderme del bagaje tanto teórico como práctico, de la magia pos Golden Dawn y tratando de retornar a un estilo de magia más tradicional, más pre Golden Dawn si se quiere. Por qué?

Porque me di cuenta que la teurgia moderna sigue más o menos la siguiente fórmula: desarolla tu ser interior y en algún momento alcanzarás a la divinidad y a la liberación.

En cambio la teurgia antigua podría decir: desarrolla tu ser interior, pero no dejes de orar para que la Divinidad te alcanze y llegues a la liberación por su Gracia.

Es decir, la teurgia moderna si bien insiste con la invocación y el "Inflámate en la plegaria", sólo lo hace de manera externa. No hay una verdadera tradición de devoción, plegaria, entrega. Es como si no hubiera un lugar para Meister Eckhart en nuestras bibliotecas modernas. Siguiendo la misma linea, debe decirse que la magia moderna se ha vuelto una magia secular, si es que eso es posible. En pos del conocimiento mágico, se deja de lado el aspecto religioso exotérico, y algunos hasta lo combaten, cuando eso no es normal, ni deseable ni realmente posible. Necesariamente, lo más debe comprender a lo menos y no se puede llegar a los sentidos internos si se eliminan los vehículos externos que nos permiten aprehenderlos.

Llegué a esta conclusión leyendo muchos rituales martinistas y releyendo la mayoría de los grimorios clásicos. La insistencia en la oración, la dedicación de las obras (por mínimas que sean) a Dios, la purificación, y el camino del corazón, son casi conmovedoras, son una muestra hermosa de que en verdad en Él somos, nos movemos y tenemos nuestro ser.

En cuanto a la taumaturgia, encuentro mucho más válido e interesante el modelo espiritual y la concepción neoplatónica del mundo, que el modelo psicológico y la concepción racionalista moderna. Esto es debido a que si aceptamos el modelo psicológico estaríamos invalidando casi todos los campos de aplicación de la taumaturgia. Por ejemplo, la invocación podría reemplazarse por las afirmaciones que son mucho más fáciles de internalizar y requieren de menos tiempo y devoción para realizarse. La evocación, también sería totalmente descartada, pues si los espíritus son solamente arquetipos internos, es mucho menos riesgoso lidiar con ellos en el diván que en el círculo mágico. Además, si las entidades llamadas, tanto por invocación como por evocación pertenecen solamente a nuestra mente, no podrían proveernos de información externa a nosotros. Se podría alegar que nos dan información no acccesible en nuestro modo habitual de consciencia, pero entonces podría resolverse el asunto por medio de la meditación y la proyección astral, invalidando la invocación y la evocación. Pero sabemos que no es así, que son entidades objetivas. Que las subjetivizamos para que entren en nuestra esfera de percepción, no cabe duda, pero ese es asunto nuestro y no de ellos.

Más allá de sus grandes (y no tanto) contribuciones al campo de la Magia Ritual, esta visión psicologista falsa y omnipresente se debe principalmente a Regardie y Fortune, qué, siendo ambos psicólogos, psicologizaron la Magia. Siendo yo mismo un estudiante de psicología, creo firmemente que lo correcto sería tomar la dirección contraria. Dejemos de psicologizar las doctrinas tradicionales y empezemos a llevar de vuelta a la tradición a la psicología.

En conclusión, esos son los motivos, en ambos campos de la praxis mágica, que me llevaron hasta la magia tradicional y al abandono de la magia moderna

jueves, 23 de septiembre de 2010

About The Change In The Blog's Description

Lately I've been not writing on this blog, mainly because I've been through a period of high intellectual activity. I've not only devoured classic works that contributed to a change in my cosmovision but I've also been doing many activities connected to my spiritual growth.
Frawley and Burckhardt's works have radicaly changed my concept and understanding of Astrology. I've been through some Martinist and R+C material that changed my comprehension of Theurgy and how it has been degraded to simple Magic in the Modern understanding of Spirituality. Guenon and Schuon opened up my intellectual horizons. I'm also creating a set of talismans based on Trithemius and Agrippa. I've also realized, in my inner self, that my path to Gnosis is exoterically recovered, not by the Gnostic Church, but the Catholic Church.

Lastly, I want you to know that I'm writing many texts, some soon to be uploaded for free her, others, well, I wish to extrac some material profit form them. All in all, I'll start posting twice a week again, but more centered on Theurgy, Traditional Magic, Perennial Tradition and my own experiments and projects.

Blessings in the Light of Christ and Sophia,
Senko

martes, 21 de septiembre de 2010

Sobre El Cambio De La Descripción Del Blog

Últimamente no he estado escribiendo en el blog, debido a que pasé po un periodo de alta actividad intelectual. No sólo he devorado obras clásicas que realmente contribuyeron a un cambio en mi cosmovisión sino que además estube realizando muchas actividades relacionadas con mi desarrollo espiritual.
La lectura de Frawley y Burckhardt radicalmente mi visión, comprensión y entendimiento de la Astrología. El material Martinista y R+C que estuve leyendo amplió mi comprensión de la Teurgia y de cómo está degradada a simple Magia en la comprensión moderna de la Espiritualidad. Estube leyendo a Guenón y a Schuon para ampliar mis horizontes intelectuales. Además estoy creando un juego de talismanes basado en Tritemio y Agrippa. Además, realizé dentro mío, que mi camino hacia la Gnosis lleva como recubrimiento exotérico, no una Iglesia Gnóstica, sino a la Iglesia Católica.

Por último, debo comentarles que estoy comprometido con la escritura de varios textos, algunos pronto los verán publicados por aquí, otros espero poder sacarles rédito comercial. En definitiva, comenzaré a postear nuevamente dos veces por semana, pero con mi nuevo enfoque y probablemente con noticias y comentarios de mis proyectos.

Bendiciones en Cristo y Sophia,
Senko

viernes, 6 de agosto de 2010

Platonic Insufficiency

Modernity, Specially in its most rotten version (Atheist, Marxist, Positive and Rational modernity) suffers from Platonic Insufficency, which may be the main cause of its infirmity.
This week was my birthday, so I had a few close friends for dinner at home. That evening, while we were drinking some mate, we started chatting, and somehow we ended up discussing Plato and Aristotle.
 A friend of mine supported Aristotle and the idea (Paradoxically) that the Form of things provides their Essence, and later saying that it was specifically given by its dialecti and historic function. I, a neoplatonist and perennialist, had to tell her that it was the ideas the ones who had essence and that forms where nothing but contingencies of this ideas. Third War World.


Today, as I write this, I think. And it's really sad to see how Modernity makes its lackeys believe that everything can be explained from a scientific-rational (for scientists and technocrats) or dialectic-historical (for marxists) viewpoint. That fact that they don't recognize superior causes nor possibilities is truyly alarming, even more so when they claim to believe in "something superior", 'cause if there is something above it must forcibly belong to the plane of eternal ideas and not the plane of forms, or it wouldn't be superior except by contingency.

It's like Thermodynamics, it's second law tells us about Enthropy and that the Universe tends towards chaos. Modern Fake Half Truth. The Universe is an Ordered System and it couldn't be otherwise because it's the manifestation of the Divine Plan. It is the resistance of Matter to the imposition of the Ideas what tends towards chaos. Matter, resists, because its on the lowest level of manifestation and then the most imperfect, and so in tends towards chaos, but not the Universe that tends towards Order being itself the unfolding of the Logos. A nice example of Modernities' half truths.

People of the Modern World, More Plato and less cheap philosophy.

Blessings in the Light of Christ and Sophia,

Senko

Insuficiencia Platónica

La modernidad, especialmente en su variante más podrida (atéa, marxista, positiva y racional) sufre de deficiencia platónica, una deficiencia que quizá sea una causa crucial de su enfermedad.
Durante esta semana fue mi cumpleaños, e invite a mis amigos más cercanos a cenar a casa con mi familia. A la tardecita, mate de por medio, nos pusimos a charlar y de alguna manera terminamos confrontando a Platón y Aristóteles. Una amiga defendía a Aristóteles y la idea (paradojicamente) de que la forma de las cosas les provee su esencia, derivando luego en que su función dialéctica e histórica más precisamente aportaba esto. Yo, neoplatónico y perennialista no tuve más que informarle que eran las ideas las que poseeían la esencia y que las formas de las cosas no estaban más que dadas contingentemente por estas. Tercera Guerra Mundial.

Hoy, mientras escribo esto, pienso. Y es realmente triste como la Modernidad hace creer a los individuos que domina como todo puede explicarse desde un punto de vista cientifico-racional (para los cientificistas) o dialéctico-histórico (para los marxistas). El hecho de que no reconozcan causas ni posibilidades superiores es realmente preocupante, aún más cuando dicen creer en algo superior, pues si hay algo superior debe forzosamente pertenecer al plano de las ideas eternas y no de las formas contingentes o no sería superior más que por casualidad.

Como la Termodinámica, cuya segunda ley nos habla de la entropía y de que el Universo tiende al cáos. Falsa medio verdad moderna. El Universo es un Sistema Ordenado, no podría ser de otra forma pues el Universo es la manifestación del Plan Divino. Es la resistencia de la Materia a la imposición de las Ideas la que tiende al desorden. La materia, por resistencia, ya que se encuentra en el lugar más bajo e imperfecto de la manifestación, tiende por tanto al desorden, no así el Universo que tiende al Orden por ser el desenvolvimiento del Logos. Un bonito ejemplo de las medias verdades o tergiversaciones de la Modernidad.

Gente del mundo moderno, más Platón y menos filosofía barata por favor.

Bendiciones en la Luz de Cristo y Sophia,

Senko

domingo, 18 de julio de 2010

Estructura Ritual de la Golden Dawn

Ultimamente estuve averiguando y preguntando sobre el uso de los rituales de la Golden Dawn de manera menos enochiana y más kabbalistica o hermética. Por lo que encontré, las palabras, y tabletas, Enochianas pueden ser remplazadas por equivalentes kabbalisticos (Hebreos) para poder trabajar desde un enfoque más tradicional (i.e. Hermético-kabbalístico). TEÓRICAMENTE todo esto. Todavía debo probarlo de forma práctica... diré más sobre esto luego.

P.D.: Greer, en su libro "Circles of Power" creo, da el ritual Supremo del Pentagrama solamente con los nombres hebreos, sin usar palabras en Angélico. (Gracias al Fra. SR por este dato).

viernes, 16 de julio de 2010

Sobre El Cristianismo

Recientemente un amigo, agnóstico, me comentó de la repentina conversión de su hermana (declaradamente atea por muchos años) al catolicismo romano, y cuanto esto le había sorprendido. Dejando de lado los motivos por lo cual esto lo sorprendió a él, y ami también, vale aclarar, quisiera clarificar algunos puntos respecto al Cristianismo (específicamente las tradiciones que podríamos llamar Católicas y Apostólicas, esto es el Catolicismo tanto romano como los disidentes y la Ortodoxia Oriental [1]) con los cuales hay hoy día una gran confusión y una falta total de entendimiento.

El problema principal que se da para que aquellos fuera de estas tradiciones que intentan comprender y/o criticar al Cristianismo es que la mayoria del contacto con cristianos es por medio de protestantes y evangélicos que tratan de imponer a uno a Jesús como salvador personal a toda costa para evitar que uno arda en el infierno. Por otro lado la mayoría de las criticas accesibles al público estan dadas por gente que no comprende el punto de vista de estas Tradiciones y las criticas desde un punto de vista Ateo/Materialista/Moderno y generalmente resentido con los evangelizadores previamente citados.

Empezaré la explicación diciendo que todo intento de comprender coherentemente la Tradición Cristiana debe hacerse  por fuera del punto de vista moderno y desde una visión tradicional del mundo. Este punto de vista será desarrollado durante éste texto.

Retomando el tema de Jesús como Salvador debo decir que no es Jesús, sino Cristo, el Salvador. Si bien hay todo un simbolismo en que el Maestro de Nazareth se llamara Jesús, hay que distinguir entre Jesús, la persona en quién se manifestó Cristo y Cristo, el Verbo encarnado.

Lo mismo a de decirse sobre la salvación. El hecho histórico de la muerte de Jesús en la cruz tiene un simbolismo asociado pues finalmente, Cristo es el Cordero que purifica los pecados del mundo. Pero es el entendimiento de esto y no la fe ciega en la crucifixión de un Maestro Hebreo hace dos mil años lo que salva al Hombre.

La realidad histórica del hecho es innegable (aunque cuanto se ajusta la verdad verdad histórica a la verdad simbólica es discutible y poco importante), pero bien podría ser un mito y eso no reduciria en lo más mínimo la verdad trascendente simbolizada por este.

Y este es el secreto de no caer en el estancamiento y el fundamentalismo. La Biblia es un libro simbólico. Cada historia contenida en ella no es una simple lectura superficial y literal sino que meditando y trabajando sobre ella se abren entendimientos morales, alegóricos, intelectuales [2] y trascendentes.

Pero déjenme decir que el entendimiento real y esotérico de estas doctrinas nunca deben abrir paso a lo que ocurre con muchas órdenes, logias e iglesias hoy día, que descartan automáticante lo externo en pos de lo interno y esotérico. De la misma manera que el hombre tiene un espíritu (pneuma), un alma (psyche o mente) y un cuerpo y que hay un mundo Intelectual (Divino), Celeste (Psíquico, Mental) y Material debe haber un Conocimiento Esotérico (Gnosis), una Doctrina Racional (Catecismo, Teología) y un Cuerpo Litúrgico (Ritual) para que la Tradición se manifieste de manera correcta. Es tan errado dejar de lado lo exotérico por lo esotérico como negar lo esotérico por lo exotérico.

Tras toda esta discusión, simplemente cabe aclarar que espero con mucha fe que la hermana de mi amigo, que por lo que me han dicho vive una vida muy religiosa desde lo "exterior", lo exotérico, no se decepcione por este nivel llano de entendimiento de la religión y vuelva al ateísmo, sino que sea capaz de captar el aspecto simbólico e interior de la religión pues este es verdaderamente las aguas del bautismo celestial.







1. A partir de aquí cuando me refiera a cristianismo me referiré exclusivamente a estas tradiciones excluyendo al protestantismo y al evangelismo.

2. Intelectual aquí indica la palabra en su uso tradicional (i.e. pneuma, espirítu, entendimiento transdialectico) y no el uso moderno (i.e. intelecto=razón lógica).

Bendiciones en Cristo y Sophia,

Senko

miércoles, 14 de julio de 2010

Golden Dawn Ritual Structure

Recently I been enquiring and researching about using the rituals of the Golden Dawn with a less Enochian approach and a more Hermetic/Kabbalistic one instead. As far as I've seen, the Enochian Words and Tablets could be replaced with Kabbalistic ones to allow workings of a more Traditional (i.e. Hermetic/Kabbalistic) approach. THEORICALLY. I still have to try this practically... more on this later then.


Blessings in Christ and Shopia,

Senko